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Esta yegua proviene del criadero de D. Guillermo Báez Espinosa en San Luís Potosí, México. Nos imaginamos que el nombre, más que ser un adjetivo a su comportamiento, es un homenaje a sus características.
Agresiva VI tiene una docilidad que se somete hasta la mano de un niño. Sin embargo, cuando la ocasión lo amerita, se transforma excediendo su belleza, su porte y movimientos alegres. Toma una conformación en la que balancea sus líneas, posicionando su atractiva cabeza que remata en un cuello de cisne, largo, balanceado y proporcional a su cuerpo. Su color es por demás impresionante, cegando con los
reflejos como los rayos del sol. Si en algo podemos asumir que esta yegua agrede, es en belleza, casta, salero, desplazamiento y conformación. |